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Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur

El agua de Malvinas

En el Día de la Mujer queremos recordar a María Sáez, pionera en poner palabras a una pertenencia que seguimos soñando en el tiempo.

La primera persona que escribió una crónica acerca de sus impresiones más inmediatas sobre las Islas Malvinas, no fue ni un historiador, ni un cronista, ni el propio gobernador de las Islas. Fue una mujer que le va a dar a ese destino las primeras páginas de sorpresa, asombro, de arrobamiento, subyugada por la frescura del agua de un manantial que descubre en alguno de sus primeros paseos.

Curiosa, por la vida que los colonos anteriores a ella habían podido organizar en la isla, desobedece a la obligación de esperar a su marido y se lanza a reconocer el territorio inexplorado de su nuevo hogar.

Es esta misma, la mujer que escribe: Buen tiempo, impaciente por aprovechar tan hermoso día salí sin esperar a Vernet, me encaminé hacia el arroyo del puente y queriendo beber del agua tan cristalina que veía correr pedí un vaso en la casa más próxima, y con ese motivo vi lo bien que se habían acomodado algunos de los nuevos colonos. No sentía frío alguno, sin embargo de llevar la cabeza descubierta y hablando sobre la hermosura del pasto, siendo tan verde y tupido que parecía se pisa sobre una alfombra, (...) encontramos un pequeñito manantial que sale de un costado de una loma como de una cuenca circundado de una infinidad de plantas de varias clases, probé esta agua y me ha parecido la mejor que he tomado en mi vida, me resolví no tomar otra mientras estuviese en la isla.

Y es también la mujer que dará a las Islas, a los nueve meses de su llegada, la existencia de una niña, la primera malvinense que conoce nuestro relato, que pese a llamarse Matilde, será por siempre apodada Malvina, e iniciará una tradición de nombres que seguirán sus hijas, y las hijas de sus hijas, a pesar de que los ingleses hayan interrumpido el escenario natural de estos nacimientos.

Hoy 8 de marzo, Día de la Mujer, queremos recordar a María Sáez quien, como primera pobladora que describió un territorio desconocido, fue pionera en poner palabras a una pertenencia que seguimos soñando en el tiempo, como el sabor del agua de ese manantial que algún día también conoceremos.

Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur